Profesorado de Ciencias Jurídicas U.B.A.
  12-PROBLEMAS, CATEGORÍAS Y ESTRATEGIAS...-EURASQUIN
 
 
PROBLEMAS, CATEGORÍAS Y ESTRATEGIAS EN LA ESCUELA MEDIA
EURASQUIN
 
 
Frente al problema del Fracaso Escolar en la Escuela media, aparece, entre otras, la propuesta del desarrollo de la función del tutor. Será su objetivo recuperar a los que se alejan, disminuir la deserción, retener a los que podrían abandonarlo y contribuir a que mejoren su rendimiento, los que aún están. Tendrá que convertirse en consejero, apoyo, generador de propuestas y de contención, posicionándose como articulador de conflictos, capaz de transformarlos en motores de integración y de conocimiento. En definitiva, será un mediador simbólico, que ha de recuperar lo esencial del sentido de la experiencia educativa de un docente de nivel medio. Para ello, necesitará comprender a los adolescentes, como sujetos globales de una experiencia social e histórica, trascendiendo la exclusiva órbita escolar, extender la escuela hacia la comunidad en la persona de los alumnos.
Adolescencia y juventud, son categorías con las cuales la sociedad moderna ordena ciertos sectores de la población, partiendo de la edad como criterio clasificatorio.
Tanto la adolescencia como la juventud, definen grupos de edad, sus límites son variables, porque sus fronteras son sociales más que meramente etéreas, y por lo tanto varían histórica, geográfica y culturalmente. La definición de la población adolescente, ha cambiado con el paso del tiempo. No siempre existieron los jóvenes ni muchos menos los adolescentes.
La juventud, de acuerdo a una definición que alcanzó consenso en los 80, se entiende como cierto segmento de la población que ha alcanzado la madurez sexual, plena capacidad biológica para reproducirse, no termina de consumarse como un adulto y se encuentra a la espera de adquirir atributos que lo identifiquen. Una definición social de la juventud, con esas características, se pone al servicio de un sistema de dominación -reproduciéndolo-, ya que hace aparecer como jóvenes, solo a los que tienen ciertos privilegios, excluyendo a los miembros de otras clases, que no acceden objetivamente a dicha moratoria. La etapa transicional definida como crisis, abandono y pérdida, al mismo tiempo, que de búsqueda y advenimiento. El conflicto generacional, es la discusión de la herencia familiar y la progresiva decisión del sujeto acerca de qué hacer con ella, a través de la salida exogámica a nuevos grupos de pertenencia y referencia, y a la relación con nuevas instituciones o a la comunidad en general.
Según esta perspectiva, el adolescente actual no tiene hoy a que oponerse, no hay ideologías fuertes con las que elaborar contraste, lo que expresaría una identidad formada en el collage o pastiche, como yuxtaposición de fragmentos no articulados, con ausencia de proyecto al igual que de conflicto y rebelión. No habría choque sino indiferencia. La etapa adolescente se convierte en un estado, se extiende la estética adolescente como modelo a imitar, anhelando por toda la sociedad mediática, por el cual compiten jóvenes y adultos.
Para Urresti, la adolescencia no es solo estética, implica desorientación y vivencia dolorosa para encontrar el camino. El modelo de la estética adolescente parece confundirse, también la adolescencia, como una manera de ser la adolescencia de clase media en nuestros tiempos, y por tanto, se niega implícitamente el carácter de tales, a quienes no acceden a ella de ese modo, y solo acceden de modo fugaz.
Para abordar los problemas de la escuela, parece necesario el desarrollo de una pedagogía de la presencia en los profesores tutores, definidas por actitudes y conductas ordenadas por la apertura, la reciprocidad, y el compromiso, pero también lo es en las redes de relaciones que se contribuyan a armar y consolidar desde dicha instancia.
 
La deserción un problema crucial de la Escuela Media en nuestro contexto.
 
Fuente: el material producido por la Secretaria de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, setiembre 2001: dos puntos a tener en cuenta, el primero, un dato estadístico, el 40% de los alumnos que ingresan al nivel medio en la ciudad de Buenos Aires, no logran finalizarlo. El porcentaje de sujetos de la educación, que antes de culminar esta etapa escolar, son excluidos del sistema educativo, habiendo decidido incluirse al iniciarla, resulta significativo. Otro aspecto que llama la atención, es la categoría desertores, con que se designa a estos jóvenes en la jerga de la escolaridad. La expresión, como destaca el informe mencionado, supone una concepción según la cual, quienes dejan la escuela, son los únicos responsables del hecho. El término, nos remite a quienes dejan en forma ilegal una institución militar y connota la idea de traición a la patria. En el caso de los alumnos, hay que ver en qué medida son los alumnos los que deciden traicionar el desarrollo del recorrido escolar, si son las situaciones extraescolares las que condicionan el recorrido y eventualmente fuerzan su interrupción y/o si hay experiencias que en la propia institución operan para expulsar a los alumnos.
Se encontró diferencias entre las experiencias y opiniones del grupo de jóvenes. El análisis revela la existencia de representaciones homogéneas frente a varios temas. Todos expresan la representación previa al ingreso, de que iban a terminar la escuela secundaria.
 Los que vivieron contextos socioeconómicos más desfavorables, presentan ciertas cuestiones comunes: sus posibilidades de estudiar se restringieron, ya que el esfuerzo extra de estudiar, a la vez que ayudar a la familia, no pudo ser sostenido, la falta de dinero obstaculizó el acceso a los materiales escolares necesarios, impidió viajar a escuelas alejadas.
El eje de los problemas, está a veces en situaciones de vida -jóvenes embarazadas, por ej. y otras veces, claramente en experiencias específicamente escolares- escuelas contenedoras o escuelas tradicionales e indiferentes.
Hay multiplicidad de motivos para el abandono de la escuela secundaria: los motivos están configurados por los contextos en que se desarrollan, su vida, los jóvenes, el familiar, el escolar y el social. Uno de los llamados de atención, especialmente para el psicólogo escolar, por las consecuencias que puede implicar para la autoestima de esos jóvenes, es la tendencia a la autoatribución de toda la responsabilidad -la culpa- del fracaso y el abandono de la escuela secundaria, fomentar un clima de desesperanza aprendida, y la trascendencia que tiene en la vida de estos sujetos de la educación excluidos, considerarse fracasados, fallidos, fallados.

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Exceptuando los que fueron alumnos de escuelas nocturnas, o emplazadas en villas de emergencia, la mayoría tiende a resaltar los rasgos negativos de sus docentes, nunca se le ocurrió acercarse a ellos para pedir ayuda. El control de la disciplina, en la escuela secundaria, aporta un factor decisivo, acentuando las características de un régimen, que no parece preocuparse por la retención, ni el aprendizaje. A veces, las falencias administrativas que repercuten en no encontrar bacante en una nueva escuela, aportan su significatividad.
Estos jóvenes han estado apoyados y acompañados. La tendencia en la historia escolar es la recurrencia al fracaso. Sin embargo, no es ese un motivo que ellos identifican como causa, sino que se autoatribuyen toda la responsabilidad. Frente a estos relatos ¿qué es lo que la escuela enfrenta como desafío y demanda?
La perdida de la escuela, se vive como la perdida prematura de la adolescencia, es como el no ser igual a otros y necesitan reconocerse como igual, realizando las mismas actividades. La sensación de vacío permanente. Resulta importante hacer la escuela en el momento debido, se vivencia que en aquel momento había más oportunidades para lograrlo. La adolescencia se añora y las responsabilidades los colocan en una adultez prematura, lo que acentúa la nostalgia. La soledad en los momentos difíciles, no hay redes de apoyo social, ni familiar, ni escolar. En la instancia de repetir se evidencia la soledad.
Por otra parte, está el deseo de volver a la escuela, y han hecho esfuerzos para continuar en ella: las alumnas embarazadas, los alumnos trabajadores, quieren asistir al colegio.
En cuanto a la autoasignación de responsabilidad, en materia de fracaso académico, los alumnos pertenecientes a sectores más pobres, dicen que la cabeza no les da, mientras que los de sectores medios, plantean que no entendían porque no querían.
 
Los sentidos de la escuela.
La escuela no logra adquirir sentido para los jóvenes. Lo que se ha perdido y se anhela, es ser como los otros, volver con ellos, recuperar amigos y espacios de reconocimiento social, no recobrar el sentido de experiencia formativa, el estudio y el conocimiento. Esta ausencia de sentido, contribuye a posicionar a la escuela en una situación de desventaja, en la competencia con las otras ofertas: el encuentro con amigos que no estudian, los deportes, los trabajos, las tareas extra escolares.
 
Lineamientos generales para estrategias de abordaje.

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